la máquina de diós

Vaya si genera revuelo.

Al parecer capturaron a Diós y lo pusieron a laburar frente a una computadora.

La idea es sencilla. Diós, no entendemos qué estamos haciendo acá, no entendemos porqué a tinelli lo ve tanta gente, así que vos nos vas a tener que explicar a nosotros como hiciste el universo. Como fueron los primeros instantes así nos das las condiciones iniciales y nosotros podremos resolver la ecuación diferencial que explica como ser feliz, como hacer que la vecina nos mire, como convivir con la partida.

Y Diós que es bastante bueno en esto de no dejar claro si está o no está ahí, se sentó dejó que las partículas choquen y por suerte no dejó que ocurra la reacción en cadena que podría haber desencadenado un nuevo universo a partir de este experimento.

Ojo que en un momento le pareció cómica la idea. Barajar y dar de nuevo. Que los átomos de esta hermosa máquina ahora formen parte de un Quasar, que mi uña que golpea el teclado ahora sea un solo recuerdo luego de haberse evaporado por una reacción nuclear sin otro precedente que el origen mismo de este universo (o quisás de los anteriores también).

Pero Diós parece que es fiaca y prefirió dejarnos con nuestro esquema de castigo actual. Verás, vas a tener que laburar uno 50 años, tratar de joder a la menor cantidad de gente posible y, si tuviste suerte, vas a tener personas que van a acompañarte en las buenas y en las no tanto.

Pero Diós apreta, pero no ahorca. Ahí están el fernet y los besos. Con suerte podemos verle la cara a Diós sin asistencia de máquinas. Ahh ¿Y la máquina? ¡Funcionó!

(perdón Eduardo Galeano, por bastardear tu estilo en este escandaloso plagio)