Maras Moray

Maras Moray

Son las 11 de la mañana y llegamos a Maras Moray, a una hora de auto de Cusco. Desde el mirador pareciera que estamos ante un anfiteatro o una pista de aterrizaje de platos voladores. A medida que descendemos, el frío y seco clima andino va templándose y volviéndose un poco más húmedo, como si estuviéramos en la costa. El abrigo nos molesta. Cuando llegamos a la parte inferior, luego de una bajada de 15 minutos, el calor del Sol es sofocante y la humedad se respira. Parece la selva. El guía nota nuestro fastidio con el calor y sonríe. Con el abrigo en mi mano izquierda y señalando al Sol con mi mano derecha, mi agudeza porteña aventura “Se nota que nos acercamos al mediodía”. El guía vuelve a sonreir y nos invita a subir. Luego de 25 minutos de ascenso llegamos nuevamente al mirador. El guía nos cuenta que esa diferencia térmica era utilizada por el pueblo del Tahuantisuyo como vivero para adaptar sus cultivos a distintas condiciones climáticas. La papa, el maíz y frutas de la selva eran traídas de sus lugares de origen y domesticadas para las distintas regiones. El frío y seco clima andino ha vuelto. El sol, en su zenith, brilla como nunca.

a Roosevelt

Con cuestionables buen gusto hoy unos tipos quieren vender una camioneta usando un poema recitado por una voz grave.

La publicidad muestra la camioneta en situaciones en las se luce, mientras el recitado con una linda base de cuerdas busca conmover y despertar cierto fervor en el observador.

Por alguna extraña razón el poema suena medio entrecortado, como que le falta coherencia.

Esto es porque es un recorte berreta de un poema de Rubén Darío llamado A Roosevelt. El poema es del año 1904 y está dedicado a Teodoro Roosevelt como representante de una dirigencia norteamericana que se manejaba como si Nuestra América fuera su patio trasero. Es una potente arenga y premonitoria de lo que se vendría durante el siglo XX. Existe un recitado de Jorge Cafrune que creo yo que captura el “humor” del poema.

Es medio triste ver un potente poema con compromiso político devenido en una arenga para gente que se cree que por manejar por dos o tres barriales está domando caballos o asesinando tigres, pero creo que la publicidad maneja esa lógico. Yo les dejo el puema para que lo lean completo y después me cuentan.

Ruben Darío: A Roosevelt

¡Es con voz de la Biblia, o verso de Walt Whitman,
que habría que llegar hasta ti, Cazador!
Primitivo y moderno, sencillo y complicado,
con un algo de Washington y cuatro de Nemrod.
Eres los Estados Unidos,
eres el futuro invasor
de la América ingenua que tiene sangre indígena,
que aún reza a Jesucristo y aún habla en español.

Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza;
eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoy.
Y domando caballos, o asesinando tigres,
eres un Alejandro-Nabucodonosor.
(Eres un profesor de energía,
como dicen los locos de hoy.)
Crees que la vida es incendio,
que el progreso es erupción;
en donde pones la bala
el porvenir pones.
No.

Los Estados Unidos son potentes y grandes.
Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor
que pasa por las vértebras enormes de los Andes.
Si clamáis, se oye como el rugir del león.
Ya Hugo a Grant le dijo: «Las estrellas son vuestras».
(Apenas brilla, alzándose, el argentino sol
y la estrella chilena se levanta…) Sois ricos.
Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón;
y alumbrando el camino de la fácil conquista,
la Libertad levanta su antorcha en Nueva York.

Mas la América nuestra, que tenía poetas
desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl,
que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco,
que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió;
que consultó los astros, que conoció la Atlántida,
cuyo nombre nos llega resonando en Platón,
que desde los remotos momentos de su vida
vive de luz, de fuego, de perfume, de amor,
la América del gran Moctezuma, del Inca,
la América fragante de Cristóbal Colón,
la América católica, la América española,
la América en que dijo el noble Guatemoc:
«Yo no estoy en un lecho de rosas»; esa América
que tiembla de huracanes y que vive de Amor,
hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive.
Y sueña. Y ama, y vibra; y es la hija del Sol.
Tened cuidado. ¡Vive la América española!
Hay mil cachorros sueltos del León Español.
Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo,
el Riflero terrible y el fuerte Cazador,
para poder tenernos en vuestras férreas garras.

Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!

Gracias!

No se puede decir mucho más de lo que se ha dicho.

Sigo consternado por la ida de este gran hombre que dio su vida por lo que creía y por sostener el sueño con su compañera.

Otra historia de amor tan grande, no hay.

Y en lo personal, mi hermano escribe (y describe) mejor que yo. Sólo una sensación. Cuando estuve frente al cajón no pude dejar de pensar en lo cruel y débil que es una nuestra condición, semejante potencia, semejante espíritu de lucha, semejante peleador encerrado, ahí en ese cajón. Entendí por un segundo eso del no somos nada.

Gracias, Néstor. Fuerza, Cristina. Tenemos que seguir.

http://www.guardian.co.uk/commentisfree/cifamerica/2010/oct/27/nestor-kirchner-argentina-imf

By the way, che gorila che gorila, te lo digo de verdad, si la tocan a Cristina, que quilombo se va a armar.

carmina burana

oh fortuna emperatriz del universo que me has traido a este auditorio del hosp de la uniVerso australes. Espero aquí el comienzo escuhando a los músicos juagndo con los instrumentos. Nessun dorma!! Carmina se refiere a cantos. Burana es el gentilicio. Parece que son unos cantos que hablan de la suerte, de lo efímero de la ventura y de cómo hay que aprovechar el vino y los besos de hoy porque tal vez la rueda de la suerte doppo nos hunda en la tristeza. La letra está escrita en una suerte de latin mezclado con lengua camoechana. Carl Orff le dio forma y es a pieza que conocemos hoy.